El Oro Histórico del Centenario

Por Montserrat Hidalgo.


Natación

ATLANTA 1996, Juegos Olímpicos del Centenario. Hubo un momento en mi vida, poco después de haber regresado de los Juegos Olímpicos de Atlanta, donde Claudia Poll obtuvo la primera medalla de oro olímpica para Costa Rica, en que me preguntaba Cuál iba a ser el impacto a largo plazo de esa medalla?, para nuestro país. El nuestro, era un equipo de natación sumamente cerrado y la experiencia como tal y sobre todo el método para conseguir esos resultados como los mejores del mundo, posiblemente no iba a ser compartido fuera del equipo de natación Cariari. Y era una verdadera lástima, porque entonces, el resultado sería algo aislado. Bueno, eso pensaba yo; y aunque efectivamente lo que se compartió fuera del Cariari, fue casi nada, en términos de métodos, filosofía y diseño técnico y táctico de las temporadas de entrenamiento, recursos, etc; si he visto resultados muy positivos, 24 años después. A pesar de que el país, no tuvo acceso a esa información. La motivación en la nueva generación de atletas ticos; algunos ni siquiera nacidos antes del 96, ha sido tal vez, el motor más fuerte que ha logrado que, hoy por hoy, tengamos figuras de renombre mundial como Hanna Gabriels, César Lizano, Nery Brenes, Keylor Navas, Leonardo Chacón, Andrey Amador, Cali Muñoz, Noe y Lelainy McGonagle y Andrea Vargas, entre otros. Es impresionante el poder de la exposición mediática y la motivación que esta puede producir. Necesitamos tener héroes locales, personas que jueguen un rol a quienes queramos imitar. El poder decir que en nuestra propia tierra se gestaron, una medalla olímpica, varios Récords Mundiales y varias medallas de Campeonato Mundial abrió la posibilidad de soñar en grande para muchos, que ya no veían como imposible enfrentarse a atletas de países potencia o con trayectorias aplastantes en el deporte y lograr vencerlos. Un Tico o una Tica, el mejor del mundo?? SIIIIII!! DEFINITIVAMENTE SIII!!!, hijos de esta Patria, nacidos de padres ticos y entrenados por costarricenses. Era posible?? CLARO QUE SI!! Ya nadie lo pone en duda. Aunque 24 años atrás no era así. Alguien tenía que abrir el camino, y María del Milagro París, Guillermo Hoppe, Rafael Ángel Pérez, Gabelo Conejo o Ronald Lanzoni son algunos de los nombres que sentaron la bases. Los pioneros en el deporte de altísimo rendimiento de Costa Rica. De un tiempo para acá, vengo pensando que en Costa Rica, ya tenemos suficiente material como para que en los colegios se enseñe un capítulo de la Historia Deportiva de nuestro país. Tenemos ya, muchos nombres e historias extraordinarias de atletas ticos que han llevado la bandera tricolor a niveles que deberían llenarnos de orgullo a todos. Pero más que eso, creo que seria buena idea que el MEP incluya, la historia del deporte en Costa Rica para estudiantes, como una forma de luchar contra el alcoholismo, las drogas y la desmotivación. Porque es una semilla, un aliciente, que pondría a muchos a soñar, a identificarse con héroes locales, de carne y hueso y que aún viven. Les daría, una razón más para sentir que si se puede, porque ya se pudo y se seguirá pudiendo. Y tenemos ya muchos nombres y diferentes deportes para sonreír con orgullo e invitar a las nuevas generaciones no solo a soñar, sino ha ponerse en marcha. Porque talentos nacen en nuestra patria, cada día….y ese talento se puede desarrollar aquí mismo; no solo en San José, sino en Guanacaste, en Limón, en Heredia, Cartago, Puntarenas y Alajuela. Y eso es una maravillosa noticia.

Nosotros llegamos a Atlanta, con un nombre ya hecho y conocido a nivel internacional en el círculo de la natación. Claudia y sus entrenadores, no eran ningunos desconocidos. Solo un año antes, en el Mundial de Piscina Corta en Río de Janeiro, Claudia había vencido a la campeona mundial reinante, Franziska Van Almsick de Alemania y de paso había impuesto un Récord Mundial en los 200 mts libre. Eso ponía mucha presión sobre nuestra competidora. Pero ya no estábamos para menos y había que tomar el asunto como un paquete. La presión, el reconocimiento, y todo lo demás venía junto. Eso se traducía en miradas amenazantes por parte de las rivales, en bromas medio pasadas de tono, dichas en alemán por parte de algunas nadadoras que sabían que Claudia entendería perfectamente, ya que ese es su idioma materno. Se sentía en la forma en que caminaban las rivales, se movían y gesticulaban en el comedor de los atletas, en los buses del transporte, en las calles de la Villa Olímpica y durante todo el tiempo antes de que llegara la hora de ese disparo final que mandaría a 8 nadadoras a pelear por una medalla en los 200 mts libre. Todo juega y los países grandes intentaban hacerse sentir lo posible para así aplastar el ánimo del equipo de 3, que había llegado a Atlanta a tratar de vencerlos con una nadadora y dos entrenadores nada más. No había masajistas, ni terapeutas, ni otras compañeras con quienes compartir, ni que apoyarán de alguna forma. La presión era enorme y agotadora. Tratar de sostener la motivación de Claudia y la fuerza de su ánimo ganador, de su hambre de triunfo y de su confianza en sí misma, era la tarea que había que cumplir porque no había segundas oportunidades. Ella lógicamente tenía lo suyo, y siendo la Campeona Mundial de piscina corta, Claudia caminaba con la cabeza erguida. Segura de ser la mejor, pero también comprendiendo que ese estatus únicamente alimentaba más los deseos de sus rivales de vencerla. Y esa presión no quisieran muchos tener que llevarla sobre sus espaldas. Costa Rica tenía un solo chance, una sola nadadora para intentar hacer historia. Los países grandes, que llevan delegaciones de más de 20 nadadores, pueden “darse el lujo” de perder en alguna prueba, o de que alguno de sus atletas entre en pánico y falle a la hora de “los balazos”, porque siempre hay algún otro, en otro evento, o mañana, o al día siguiente, que competirá, y tratará de ganar. Costa Rica? No. Costa Rica tenía solo una oportunidad. Los 200 mts libre para damas y solo una nadadora para intentarlo. La presión es horrorosa. Y había momentos donde las lágrimas o el mal humor afloraron durante los días y horas previas al evento. Obviamente, eso no es algo nuevo, ni raro. Todos los atletas de alto rendimiento saben lo que es echarse a llorar por sentirse abrumados. Todos saben lo que es sentir náuseas, y ganas de salir corriendo, de la angustia de imaginar el momento en el que sales a saludar a 10 mil espectadores que le aplauden a tu rival. Y solo una o dos banderitas tricolor escondidas en la multitud te recuerdan de dónde vienes y porque estas ahí. Que qué sentí al ver a Claudia tocar de primera aquel día? Alivio, total alivio. El aire finalmente me entraba en los pulmones. Minutos antes, sentía el corazón latir con tal fuerza que juraba que me iba a desmayar. Era demasiado verla ahí de pie, al frente de su banqueta y moviéndose para no enfriarse mientras anunciaban los nombres de cada una de las nadadoras que ese día competían contra ella en la final de 200 libre para damas. Dimensionar ese momento, comprender el significado de lo alcanzado, recordar y poder disfrutar todo eso, me ha llevado años. Porque en ese momento la presión era demasiada. Era ahora o nunca. En menos de 2 minutos todo había pasado. El trabajo, los disgustos, la frustración, los sueños, las dudas y decisiones tomadas hasta entonces, cobrarían significado o no, dependiendo de ese resultado. 24 años después, veo complacida, a varios costarricenses que ya no dudan de que pueden ser los Número 1 del Mundo. Que caminan seguros en las diferentes arenas deportivas sintiendo que pueden aplastar a cualquiera en la limpia competencia porque son hijos de esta tierra, porque la herencia que llevan en su sangre es suficiente para medirse contra los mejores. Y que acarrean consigo la estafeta de ese relevo, recibido hace más de 20 años, con la responsabilidad cívica de llevar el nombre de nuestra COSTA RICA cada día más alto.




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